La responsabilidad financiera de la Administración y el fondo de maniobra necesario

Uno no pretende ser Leopoldo Abadía a la hora de explicar conceptos económicos, ni cuento con la jovialidad de este señor entrañable, ni me avala escuela de negocios alguna. Sin embargo, desde que inicié mi andadura en el campo del asesoramiento a personas emprendedoras, hace ahora dieciocho años, me preocupé por explicar la importancia del fondo de maniobra necesario.

El asunto es sencillo. Como empresario uno ha de hacer frente a los pagos a sus empleados, a sus proveedores, a la Seguridad Social, a las compañías eléctricas, telefónicas y petroleras,… Los puntos suspensivos adquieren en este punto todo su sentido. El tiempo medio de pago de estos conceptos puede ser de unos treinta días.

Incluso, en un alarde de generosidad, el empresario puede anticipar los pagos a profesionales colaboradores (el networking y el coworking no tienen nada de novedoso) en base a un servicio que se desarrolla con normalidad pero de forma prolongada a lo largo del tiempo. Aquí entra el sentido de la responsabilidad de cada uno y la necesidad de motivación asociada al desarrollo de cualquier trabajo.

Mientras, uno desarrolla un servicio consciente de que el mismo cuenta con un período de desarrollo largo (incluso superior al año). Transcurrido este período se presenta factura y se inicia el período de cobro, período que cuando se trata de la Administración Pública no cuenta con un término definido sino que atiende a la competencia y responsabilidad de quienes han de ejecutar el pago. Lo habitual es encontrar a gestores/as responsables que dan cuenta del trámite a la mayor brevedad posible pero, por desgracia, de un tiempo a esta parte se multiplican responsables que precisamente lo son por el cargo, en ningún caso por sus actos.

El empresariado ha de ser previsor, reservar beneficios de ejercicios anteriores para financiar de forma permanente ese desfase de tesorería que se produce de forma redundante por la naturaleza de su actividad. Lo asume con gusto, prevé financiación circulante cuidando y mimando sus relaciones con las entidades de crédito, financiación que asocia al desarrollo de sus servicios.

La cuenta es sencilla, supuestos unos gastos mensuales de 5.000 €, se multiplica por el número de meses de desfase entre el momento de cobro y el momento de pago. Cada mes de desfase supondría 5.000 euros.  A más actividad, que es lo que beneficiaría a cualquier sociedad en su conjunto, más necesidad de circulante, más fondo de maniobra.

!Cuidado! Hasta aquí lo que deberíamos explicar a nuestro alumnado.

Plazo "medio" de pago sector público UE

Plazo «medio» de pago sector público UE

Sin embargo, el empresariado se encuentra con la irresponsabilidad de aquella Administración Pública que no atiende a la factura entregada, factura que suma a los anteriores anticipos el anticipo del pago de impuestos (devengo toca). Es el summum de la autoflagelación emprendedora (este giro podría ser del gran Pepe Rubianes).

Cuando concurre este aplazamiento injustificado el empresariado suma al fondo de maniobra de trabajo que ha dotado responsablemente y que circula como capital de trabajo las cuantías aplazadas injustificadamente por los gestores de lo público (resulta evidente que tienen poco de gestores y menos de responsables). En este caso las entidades de crédito no sirven como coartada.

Es entonces cuando la situación tiende a insostenible y cuando la úlcera se agranda exponencialmente al observar la propaganda de las Administraciones Públicas en relación a sus arrebatados esfuerzos por generar actividad económica y por crear empleo. Esta úlcera requiere ingreso hospitalario cuando se anuncia desde hace más de un año  que se limita el período de pago a treinta días. Salvo que la Administración actúe de oficio en este sentido, el empresariado no puede denunciar a un cliente que, en ese caso, posiblemente nunca vuelva a contratarle.

¿Plazos máximos legales?

Se trata de un claro caso de irresponsabilidad financiera y de incompetencia que merece una profunda reflexión , frenando el desarrollo y crecimiento de empresas que ejercen una actividad de forma responsable.

Absténgase el profesorado de explicar estos cuatro últimos párrafos al alumnado, aunque puede ser interesante para profundizar en el concepto de responsabilidad social. El real, no el de la propaganda.

Aderezo este post de un indudable carácter técnico, aunque salpicado de tintes reivindicativos, con una canción que podría cantarse a coro a modo de terapia. ¿Seguimos bailando?

La política de personal de Mercadona. ¿Supermercados de confianza?

Desde hace unos meses vengo revisando la hemeroteca rebuscando noticias del “modelo Mercadona”, otro más, al que se anclan escuelas de negocio, universidades y manuales con estudios de caso que servirán para varias generaciones.

Tuve la suerte de contar con profesores y profesoras que me llevaron a interiorizar los conceptos y, entre ellos, aquél que hace referencia a que una empresa es un sistema compuesto a la vez de distintos subsistemas. Probablemente, el sistema logístico de Mercadona resulte interesante en el análisis de operaciones y procesos, también su errática configuración de gama o su estrategia de localización y, sobre todo, su posicionamiento.

Es por ello por lo que deduzco que Mercadona cuenta con estrategias y tácticas que merecen atención, pero también considero que es necesario revisar su política de responsabilidad social corporativa y, en concreto, su política de personal.

Acciones sindicales contra el acoso laboral de Mercadona

Acciones sindicales contra el acoso laboral de Mercadona

Este señor nos deleita con un discurso que recuerda casos de populismo que han resultado estrepitosos para la imagen empresarial de este país y que nos llevan a la España de charanga y pandereta a la que se refería el bueno de Machado.

Reconozco que he comprado y compro en Mercadona, que la escasa profundidad de su gama me ahorra tiempo pero también me quita opciones, que son inteligentes seleccionando algunos de sus productos y que han sido inteligentes en su posicionamiento.

Sin embargo, desde hace años asisto incrédulo a su política de personal. El sistema es sencillo, un trabajador o una trabajadora promociona internamente en la empresa, desarrollan una carrera profesional interna, a ser posible sin contar con cualificación previa (en este caso pudieran estar viciados o viciadas, ese camino de Harvard a Harvacete del que habla Roig). En ese momento tenemos un jefe o una jefa de tienda, otro u otra integrante de los hombres y mujeres de Roig. Una retribución alta, un traje (merecen otro post) y un halo de arrogancia chusquera suelen ser la base.

Su estilo es autocrático, de ordeno y mando, de presión continua al trabajador o trabajadora, exigiendo objetivos sin considerar la situación del entorno, llamando a deshoras a casa, exigiendo traslados, conminando a delatar prácticas de compañeros y compañeras, exhortando una prescripción forzada (observen el comportamiento en cajas y en puestos de “frescos”),…

Caso aparte es la política relativa a las bajas: personas con torceduras o con algún achaque trabajando en cajas, presión a los médicos o médicas de empresa para recortar los períodos de baja,… En los últimos años se suceden los casos de bajas “voluntarias”, de “despidos pactados”,… También resultaría interesante observar la rotación de su personal.

La reforma laboral parece diseñada para empresas de esta dimensión.

El Comidista en El País o Juliá Álvaro profundizan en este tema, personalmente me encantaría que empezáramos a analizarlo en la universidad (yo lo emplearé en mis clases este año), junto a los puntos positivos de otros subsistemas de esta empresa que emplea a 70.000 personas, personas que no siempre son felices y que, habitualmente, trabajan como chinos y chinas en este espacio que llamamos España.

¿Papá por qué se celebra el Día de la Mujer Rural?

¿Futura boticaria rural?

¿Futura boticaria rural?

Mis hijos suelen preguntarme acerca del motivo que lleva a considerar una fecha como día de… Hay un día de la paz, un día de los enamorados, un día del alzheimer y hoy, quince de octubre, es el día de la mujer rural.

Respondo a mis hijos que en ocasiones estos días atienden a un hecho histórico, en otras ocasiones a una motivación comercial (hoy es el día de los enamorados que diría la canción) y en otras ocasiones a cuestiones de agenda.

¿De agenda?, preguntan al unísono estos críticos precoces (un futuro peligro para la sociedad)

Sí –les repondo. A la necesidad que tiene la clase política y cierta tecnocracia de mezclarse con la sociedad civil. La clase política y la tecnocracia en un viaje siempre de vuelta, en ocasiones de ida, acude a la cita obligada al espacio rural. En algunas ocasiones, más bien raras, el acto protocolario se sustituye por alguna conferencia o mesa redonda en la que la corte política hace desfilar sus modelos oficiales en inauguración breve y desencajada, antes de abandonar la escucha atenta de un contenido que pudiera serle de utilidad.

Inevitablemente, Manolo Morán y Pepe Isbert parecen reencarnarse, ahora no en balcón pero sí en mesas con centros florales (según presupuesto).

Al margen del boato y del carácter testimonial de estos días, uno está convencido de la necesidad de poner acento en la importancia de la mujer en el desarrollo de los espacios rurales, unos espacios que tienden a ser para ellas hostiles, en pocas ocasiones munificentes.

En otras ocasiones he hecho referencia a empresarias (Santi Sánchez Porcel, como en tantas cosas, es un ejemplo)  o a innovadoras históricas (la Colchona y su relación con los mantecados es una debilidad personal). En la recámara quedan para el futuro casos como el de la neorural, ecléctica y genial Eli Expósito Torres o el de Pepi, copropietaria de la Granja Escuela La Subbética en Priego (Córdoba). Son tantos los casos, que es difícil seleccionarlos como ejemplos.

Sin embargo, cuando se habla de la mujer rural pocas veces se ensalza la figura de la médica,  de la veterinaria,  de la maestra o de la profesional liberal que ha decidido residir en el espacio donde trabaja.

Es entonces cuando a uno le apetece hablar de la historia de una boticaria que ya de pequeña trabajaba ayudando en negocios familiares, que trabajaba de cajera de un supermercado antes de afrontar un riesgo elevado, persiguiendo su pasión o elemento. La farmacéutica rural combina la gestión de un negocio con la prestación de un servicio en un espacio sin apenas servicios y que intenta que el lugar donde vive sea una opción para la residencia futura de sus hijos.

Las actitudes de la persona emprendedora se despliegan como un atlas (de nuevo Serrat) y las habilidades de organización, comercialización, comunicación, gestión del conflicto, cooperación afloran con rotundidad, sirviendo de ejemplo en cualquier estudio de caso.

Mis hijos reconocen el ejemplo y uno solo intenta enfatizarlo, subrayarlo, destacarlo al fin y al cabo, porque no es necesario hacer visible lo evidente, lo cercano o lo interiorizado.

Mientras, a uno no le apetece celebrar el día de la mujer rural dando una conferencia o asistiendo a otro acto protocolario, celebrándolo  como cada año, poniendo mis ojos, mi mano y mi voz en su costado, mientras que intentamos explicar a nuestros hijos que yo trato lo que tiene importancia y ella todo lo importante.

Lenguaje visual y evocación fotográfica en el fomento de la cultura emprendedora

 

Conversaba hace poco con mi fotógrafa de cabecera, Martínez Carreño, acerca del significado de la fotografía, de su democratización, de la dificultad de la cámara para captar lo que ve el ojo humano.  También hablábamos de las bondades y del abuso del retoque fotográfico, de los gustos de cada autor, de la sobreexposición o difusión del portafolio de fotógrafos o fotógrafas que tanto proliferan y que resultan alto prolíficos en esta era de lo digital.

En mi caso, asumido el carácter neófito e instrumental de mis fotografías, considero más importante la mirada que el efecto y antepongo el lenguaje poético o el mensaje que la fotografía representa al efecto o al dominio de la técnica. Consideración ventajista a todas luces dadas mis dificultades para buscar otros registros más allá de los que me ofrecen los modos automáticos de mi modesta cámara fotográfica.

Sin embargo, he comprobado y compruebo que el lenguaje visual amplifica las posibilidades pedagógicas, pudiendo servir la evocación fotográfica como vía de desarrollo de competencias diversas y de diferentes objetivos de aprendizaje.

En el curso “Enseñar a emprender. Salvando Estereotipos” recurro a Catalá Roca, uno de mis fotógrafos preferidos, para intentar trasladar al aula el cambio del entorno en una población andaluza como Vejer de la Frontera. Lo hacía mediante su fotografía Carbonerillo. Los resultados en el aula resultan magníficos, según trasladan docentes que participan en esta acción formativa como alumnado.

Podríamos apoyarnos en Chema Madoz u Ouka Leele y su fotografía simbólica para hablar de creatividad y de pensamiento lateral, en Oriol Maspons o Catalá Roca para hablar de aquella España que fue y a la que nos empeñamos en volver, en Robert Capa para comprender el origen bélico de este proceso de integración que llamamos Unión Europea y que ahora se resquebraja.

Sin duda, merece la pena profundizar en las distintas posibilidades que nos brinda esta táctica pedagógica.

Humanos de Oriol Maspons

Humanos de Oriol Maspons

Como aquellos intelectuales que habitaban el Café Gijón para alimentar sus historias o sus guiones de cine (como los del gran Azcona), uno observa la cámara como una herramienta que permite armar la mirada.

Es mirando el momento que ha fijado la fotografía como se pueden descubrir universos que se apoyan en lo que mira nuestro ojo y en lo que amplifica nuestra cámara para llegar a conexiones e interpretaciones que nos permiten deducciones o conexiones interesantes.

Si antes fue Carbonerillo, hoy una comparativa entre una fotografía de una sastrería tomada por Catalá Roca y otra tomada en el Barrio Latino de París a una sucursal de Louis Vuitton por quien esto escribe nos permitiría hablar de los cambios de tendencia en la moda (del trabajo de sastrería al prêt-à-porter), de la importancia del escaparatismo y de la educación del gusto.

Escaparetes (Caralá Roca y quien esto escribe)

Escaparates (Catalá Roca y fotografía propia)

Si no, siempre nos quedará revisar el archivo fotográfico de Catalá Roca y disfrutar de la atmósfera de un tiempo que fue y que él tan bien ilustró. Si no, siempre nos quedará hablar de París y de esa atmósfera que nos abduce a quienes siempre prometemos volver.

Eso sí, como siempre, salvando tópicos y estereotipos.

De la mezquindad actual, Código Emprende y El Principito.

 

El curso comienza convulso, inestabilidad que se convierte en pauta al reiterarse desde el año 2008. Esta crisis nos muestra un país en blanco y negro, donde afloran con más fuerza las mezquindades antes encubiertas y donde deberíamos reflexionar acerca del tiempo que resta a la gestión el estar combatiendo continuamente la corrupción.

En este inicio de curso arrecian los parabienes a las líneas de investigación, desarrollo e innovación iniciadas hace años en el campo del fomento de la cultura emprendedora. Si bien uno espera un espaldarazo concluyente a los méritos contraídos que den cuerpo a la propuesta y viabilidad al equipo, el escepticismo me lleva a seguir confiando en la estrategia de la lagartija, consistente en colarse por las rendijas que los espacios reservados dejan a las propuestas independientes. Son tantos estos espacios y están tan mal ocupados que ponen a prueba continuamente la tolerancia a la frustración.

Como indico desde hace años, en la consultoría la independencia cuesta dinero. Como siempre, cuidando la reputación íntima, la más importante. Siempre quedará morir de coherencia, simulando de forma figurada a Miguel Hernández.

Estas últimas semanas analizo la propuesta que TVE realiza en relación al hecho de emprender bajo el título “Código Emprende”. Vaya por delante que es de agradecer cualquier intento de esta naturaleza, pero considero que en el fondo y la forma se incurre en errores que, al margen de lo inadecuado del horario, llevan al fracaso de la propuesta.

Juan Ramón Lucas

Juan Ramón Lucas. Conductor Código Emprende

El formato de concurso hace mucho daño a la exposición del hecho de emprender, forzadas resultan las recomendaciones (lo son siempre en este campo) y forzados los instrumentos (el out training tipo “supervivientes”, el vértigo desafiante del ascensor o el uso de las fórmulas esnobistas de las escuelas de negocios). Además, se observa un sesgo hacia la teoría de organizaciones y el marketing; dejando en un segundo plano aspectos como la creatividad, la forma de llegar a la idea, los conocimientos y el elemento.

Hubiera sido más interesante revisar el ciclo emprendedor, del que hablaba en post anterior, dando cuenta del alumbramiento de la idea y de la maduración de la oportunidad.

Las formas también son tópicas, desde el entorno incubado y magnífico tan del gusto de las políticas activas de empleo a las formas mesiánicas e impostadas de asesores y asesoras. Impresiona el doble plano del primer capítulo, con las asesorías en el púlpito y quienes emprenden alzando la mirada. Sería interesante una mayor variedad en las empresas que concursan (procedencia rural y urbana, personas que reorienten sus empresas,…). Los magníficos modelos de las asesorías me llevan a buscar un equilibrio entre el estilo playero de mis compañeros (aprovecho este medio para solicitar revisión y para rechazar la solicitud de cobertura del suelo de nuestra oficina con arena de playa) y los trajes de chaqueta y cuello almidonado.

En otro orden, existe un exceso de conducción y narración en el programa, cuando lo que interesa es la explicación directa de quienes en él participan, protagonistas principales.libro-el-principito

En definitiva, de nuevo un repertorio de  estereotipos que me llevan a reflexionar acerca de la necesidad de fundar un movimiento “slow emprende” en el que el manual básico sea El Principito. Hay mucha más enseñanza en materia emprendedora en la caja que contenía el cordero que tanto le costaba pintar y en la posibilidad de asistir a puestas y amaneceres continuos con solo mover la silla en aquel diminuto planeta.

Como El Principito, hay que advertir los peligros de hacerse mayor y con ellos la posible pérdida del vigor y la vigencia. Por ello, en el hecho de emprender es el magisterio quien puede promover los valores de las personas emprendedoras. Eso sí, en primer plano y sin tener que colarse entre las rendijas.

Ya lo cantaba Bunbury…

De las redes sociales, de su banalidad y transcendencia

Tras un verano en el que el mar ha robado protagonismo a esta línea editorial y en el que la gallina Aurelia ha disfrutado de otro intercambio nórdico (tocaba Finlandia y su sistema educativo), retomo las entradas de este blog, contento por cierto reconocimiento que por prudencia no hago público y hastiado por tanta incapacidad y tanta tontería, de tanta corrupción y tantas corruptelas.

Es un mundo particular este de las redes sociales, estresante para unos y apasionante para otros. Entré en él con el apadrinamiento de Paco Fernández (pacoxxi). Ya el amigo Manolo Ruiz me indicaba hace años que yo era de blog. Todo el mundo hablaba proféticamente: las redes no son el futuro son el presente decían unos, si no estás en las redes no existes decían otros. Nunca terminé de comprender esa suerte de volatilización virtual que se produce si uno no tiene una cuenta de twitter o un perfil de Facebook.

Cuando uno tiene una idea, o una idea traducida en producto, ha de considerar una nueva suerte en este ruedo que es el mercado y esa suerte no es otra que tu reputación digital. Si ya es difícil mantener tu reputación personal y tu reputación íntima (la más importante), toca ahora andar revisando “Me gustas” de proyectos y gestionando los derechos del “Quiero tener un millón de amigos” de Roberto Carlos (lo mismo este ejemplo es anacrónico en esto del social media).

Revisando mis tres años de vida digital reconozco que tiene algo de terapéutico. No me refiero a los cartelitos de buenaventuras, recomendaciones y extractos de libros de autoayuda de gente que da vueltas hablando de cosas que nunca le han pasado (esta es una adaptación de un pasaje de una charla de José Luis Uclés que me pareció soberbio) sino al hecho de que al escribir, al mostrar una fotografía, al compartir una noticia o una canción nos expresamos.

También uno descubre que se reedita “El mundo feliz” de Aldous Huxley (esto tiene algo de control de masas), que hay gente con cargo al erario público con bastante tiempo libre (siempre dije que las redes sustituyeron al solitario) y que hay una corriente voyeurista que poco comparte y mucho escruta.

También uno comparte nubes y sigue en contacto con su alumnado, con antiguos compañeros, con gente que puede resultar interesante.

Se trata, como diría Curro Lucas, de intentar contar historias que muestren el lado personal. En mi caso, considero que lo importante es no avergonzarse de nuestro muro de Facebook.

Si bien considero que en las redes hay mucho de banal y de instantáneo, he de reconocer que proporcionan sorpresas emocionantes y a la vez transcendentes. La última, en mi caso, sucedió este verano.

En el último post publicado en este blog me refería a la presentación que Ecoideas y Muebles Fama hacían en Alhama de Almería de una nueva línea de muebles, refiriéndome en esa publicación a mi imaginario familiar. Días después recibía un comentario a esta entrada en la que un señor intentaba localizar a Ramón Rodríguez Cirera (mi padre), indicando este señor que había perdido contacto con él desde principios de los setenta, coincidiendo con el nacimiento del que (creía) era su último hijo.

Días después contacté con este señor, teniendo éste la deferencia de enviarme una carta entrañable (añoranza epistolar toca) a la que acompañaba una fotografía.

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Miro el instante que ha fijado la fotografía, recordando a los padres que ya no están y que tanto añoro, al hermano que tuve, a parte de los hermanos que tengo, a los abuelos que apenas conocí y al bebé que fui

Y recuerdo el Cicerone del que hablaba pacoxxi y le doy las gracias por haber provocado indirectamente este hecho transcendente en un medio que, sigo pensando, tiene mucho de banal pero que gracias a esto hecho considero menos intranscendente.

Lo mismo este post es demasiado extenso. Digo yo.

Organic y De Lola: el concepto de casa saludable de Ecoideas Decoración y Muebles Fama

Alhama de Almería, son las siete y media de la tarde del jueves, 28 de junio de 2013. Atiendo a una invitación a un acto de presentación de un nuevo producto y, lógicamente, lo hago con agrado, síntoma de ello es que lo hago acompañado por Manoli, mi mejor amiga.

Lola Fernández Rosell o, lo que es lo mismo, Ecoideas Decoración; junto a Gabriel Martínez y Francisco Amate o, lo que es lo mismo, Muebles Fama presentan la serie Organic y la serie De Lola, diseños de Lola Fernández Rosell (Ecoideas) materializados por Muebles Fama.

Gabriel, Lola y Francisco

Gabriel, Lola y Francisco (Fte: El Almería)

Cuando se hace referencia a la presentación de un nuevo producto uno puede caer en el error de la complacencia y, superados los cuarenta, ese no es mi estilo, tampoco lo fue antes. ¿Cómo no caer en la complacencia?

Podría referirme a la definición del producto: un mueble de diseño limpio, atento a las tendencias y que se diferencia por el uso de maderas certificadas, aceites naturales y, con todo ello, llevar a la práctica el concepto de casa saludable, concepto del que Lola Fernández Rosell es una abanderada.

Esa mesita de noche en blanco puro y tiradores circulares o esas cunas de líneas puras bien merecen luchar contra las dificultades de un canal de distribución complejo como es el del sector del mueble.

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La mesita en cuestión

También podría referirme a la tolerancia a la frustración y a la orientación al cambio de una empresa que, como tantas, ha padecido los rigores de la crisis de consumo en la que aún nos encontramos sumidos. Me refiero a Muebles Fama.

Quizás, lo mejor es recurrir a lo que uno siente. Este acto fue para quien esto escribe entrañable. El reencuentro con los que fueron proveedores del empresario y de la empresaria de los que más he aprendido: Ramón Rodríguez Cirera y Carmen Rodríguez López, minoristas del mueble y mayoristas de tantas y tantas cosas.

La conversación con la nieta de Paco el Herrador e Isabel “la de Gatuna”, la atención y el respeto del ahora alcalde de Alhama (demostrando que la sencillez es el mejor camino) y el juicio, criterio y conocimiento que siempre encuentro en la conversación de que va siendo una amigo: Aurelio Muñoz Artés.

Como guinda, la conversación con el padre de uno de los promotores de Muebles de Fama: Don Gabriel Martínez, quien fuera aprendiz del abuelo Manuel Rodríguez Gil y quien junto a otros y otras asistentes me recordaron la bondad de mis padres. También Lola Fernández Rosell, que siempre me recuerda como siendo adolescente era atendida en aquella tienda de pueblo por alguien que aún hoy nos emociona.

En tiempos en los que destacar la economía de la experiencia, convengo con Manoli que una de las cunas de la colección De Lola será el lugar de sueños de nuestros nietos o  de nuestras nietas. Sí, me consta que aún queda, pero es que tanto Manoli como yo miramos a largo plazo, el mismo que deseamos para la trayectoria que Ecoideas Decoración y Muebles Fama ahora comienzan.

Como prometí, no iba a ser complaciente, lo que no evita que concluya aludiendo al pasaje del bolero “Las simples cosas” (tan bien interpretado por Martirio):

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida”

Suerte, mucha suerte.

Oleosur en Priego. Un empresario y una empresaria como la copa…de un olivo

Hablar de aceite y de Priego es una misma cosa, la Denominación de Origen que defiende y promueve la calidad de sus aceites indica en su eslogan de forma sugerente: ¿Por qué somos únicos?

Apostando por la calidad del aceite

Apostando por la calidad del aceite

Hace ya unos años, cuando redacté un manual para la puesta en valor comercial en agrotiendas del aceite de oliva virgen extra (AOVE) en diferentes comarcas andaluzas, señalé que no hay mejor forma de diferenciar los productos de calidad que ligarlos al territorio. Cuando comía cerca de Priego junto al equipo que me acompañaba (son dos personas pero queda muy in decir equipo) observé como en el restaurante aparecía una alacena que contenía aceites de la Denominación de Origen Priego de Córdoba, mostrando información de las características de cada una de las marcas allí expuestas. Me alegra que se apueste por el oleoturismo, aunque en el caso de Priego cualquier excusa es buena para hacer turismo. Son tantos los recursos, es tan atractivo el producto turístico.

Allí, en Priego, nos recibieron Manuel y María del Carmen, sobrino y tía, empresario y empresaria que supieron mirar a su alrededor y que encontraron la motivación suficiente para cursar estudios de formación profesional relacionados con el ciclo del aceite, el primero tras cursar estudios de comercio exterior y la segunda tras cursar estudios de química. Me hablaban de la importancia que tuvo en esta decisión uno de sus profesores, circunstancia que ensalzo en mi propósito de defender el empoderamiento docente. Del mismo modo es evidente su paciencia, su capacidad de organización, como lo es la seriedad mostrada por María del Carmen y Manuel. A la sazón, socia y socio fundadores de Oleosur, laboratorio independiente de análisis de aceites de oliva.

Manuel explica el proceso de análisis en Oleosur

Manuel explica el proceso de análisis en Oleosur

Como siempre aprendí de entrevistado y entrevistada, en esta ocasión la forma de analizar químicamente la calidad de un aceite entre cromatógrafos e instrumental diverso cuya inversión resulta más que relevante, como evidente es la capacidad de asunción y comprensión del riesgo. Pero sobre todo comprendí la importancia del apoyo familiar y la visión no cortoplacista de una empresaria y un empresario como la copa de un pino. Perdón, como la copa de un olivo.

Como sugiere el eslogan de la Denominación de Origen de Priego, comprendí por qué Manuel y Maria del Carmen son únicos, con la claridad y el brillo proyectado por el aseite de la Subbética cordobesa alojado en probetas, tubos de ensayo y vidrios varios.

Un día en El País de los Cuentos. Grabación del documental HEBRA Subbética

Tras una tarde de grabación en  la localidad cordobesa de Priego amanece con la irrupción definitiva de este extraño verano. Desayuno de trabajo, planificación de la jornada y rumbo a Cabra, nos esperan dos jóvenes empresarias en un centro de nombre evocador: El País de los Cuentos.

El País de los Cuentos (Cabra, Córdoba)

El País de los Cuentos (Cabra, Córdoba)

María José y Ana, Ana y María José muestran un nivel de aplomo e iniciativa encomiable. En su centro de educación atienden con primor y pasión a pequeños que van desde los cuatro meses a los tres años. Un trabajo que exige responsabilidad, afecto y dedicación.

En sus paredes murales que me llevan a mi niñez y a mis primeros años como padre cuando leía o contaba cuentos que me trasladaban a países remotos. Ahora, mientras Ana y María José  intentan innovar en educación yo me imagino a los tres cerditos discutiendo acerca de la forma de asumir el riesgo, Pitufo filósofo en sesión de psicoanálisis con el Patito Feo, la liebre en Alhaurín de la Torre entre trepas y famosos y la tortuga perseverante en su empeño de llegar a la meta.

En el País de los Cuentos con María José (derecha) y Ana (izquierda)

Con las empresarias Mª José (izq.) y Ana (der.)

Registrada la experiencia, admirada su tenacidad, abandonamos el centro mientras que Ana y María José, María José y Ana bailan y hacen bailar a esos locos bajitos. A mi me parecen dos Blancanieves con unos cuantos enanitos.

El Observatorio Astronómico Calar Alto y los recortes en investigación y desarrollo

Corría el verano de 1995, un recien licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales viajaba a la capital de Colombia tras haber sido seleccionado para disfrutar de una Beca Intercampus de la Agencia Española de Cooperación Internacional.  Ya en aquel país, entre excursiones, rones, salsa y vallenato (grande Diomedes) se preocupaba de explicar las claves del proceso de integración europeo.

Ya entonces explicaba que el problema de la Unión Europea era que se construía  en base a la convergencia nominal, renunciando a considerar como base la convergencia real. En definitiva, que la Unión Europea ponía su acento en considerar inflación, déficit público, deuda pública, tipos de interés… como patrones de convergencia. Poco se hablaba del gasto en educación, del gasto en investigación y desarrollo, de la tasa de desempleo,… A este debate dediqué los seminarios impartidos en aquella universidad bogotana, también al vallenato y a los rones, a conocer la biodiversidad colombiana y a aprender de sus gentes. Esto de aprender es una obsesión, a veces productiva y a veces improductiva, siempre rica.

Llega el año 2013 y tras dieciséis años como gergaleño, discreto y algo anodino, aprovecho aquel debate para manifestar mi pesar por las noticias que hablan de un nuevo recorte. Ahora afecta a la investigación científica que se viene desarrollando en el Observatorio Astronómico del Calar Alto, ubicado en la Sierra de los Filabres, entre los municipios almerienses de Gérgal, Serón y Bacares. De nuevo un recorte en I+D+i que afectará al nivel de conocimiento de este país y, de paso, a algunos empleos que permiten atender a la multifuncionalidad de los espacios rurales.

Calar Alto por la gran Martínez Carreño

Calar Alto según Martínez Carreño

No es un debate de derechas o de izquierdas, es un debate de base, de principios, de cultura,… Simultáneamente, hablan a nivel estatal y autonómico de crear otras Agencias, ahora de transparencia, para intentar con ello evitar las fugas del flujo circular de la renta. Como economista aprendí e interioricé que los recursos son escasos y susceptibles de uso alternativo, también aprendí que deben permitir cubrir necesidades.

Dice más de la marca de un país o de una Comunidad Autónoma que se atienda a necesidades de promoción científica que a controlar a corruptos y corruptelas. Es otro concepto de transparencia, la que persigue a quien no se rige de una forma ética (corrupto o corrupta) y aquella que persigue aprovechar la transparencia de este cielo que nos cubre en la Sierra de los Filabres para generar Ciencia.

Mientras, en mi mesa no hay ron Viejo de Caldas, sí una copa de Gin Tonic; tampoco  suena Tú eres la reina de Diomedes Díaz, sin embargo me envuelve Billie Holiday cantando Blue Moon.

Billie Holiday canta Blue Moon

Billie Holiday canta Blue Moon