La responsabilidad financiera de la Administración y el fondo de maniobra necesario
Uno no pretende ser Leopoldo Abadía a la hora de explicar conceptos económicos, ni cuento con la jovialidad de este señor entrañable, ni me avala escuela de negocios alguna. Sin embargo, desde que inicié mi andadura en el campo del asesoramiento a personas emprendedoras, hace ahora dieciocho años, me preocupé por explicar la importancia del fondo de maniobra necesario.
El asunto es sencillo. Como empresario uno ha de hacer frente a los pagos a sus empleados, a sus proveedores, a la Seguridad Social, a las compañías eléctricas, telefónicas y petroleras,… Los puntos suspensivos adquieren en este punto todo su sentido. El tiempo medio de pago de estos conceptos puede ser de unos treinta días.
Incluso, en un alarde de generosidad, el empresario puede anticipar los pagos a profesionales colaboradores (el networking y el coworking no tienen nada de novedoso) en base a un servicio que se desarrolla con normalidad pero de forma prolongada a lo largo del tiempo. Aquí entra el sentido de la responsabilidad de cada uno y la necesidad de motivación asociada al desarrollo de cualquier trabajo.
Mientras, uno desarrolla un servicio consciente de que el mismo cuenta con un período de desarrollo largo (incluso superior al año). Transcurrido este período se presenta factura y se inicia el período de cobro, período que cuando se trata de la Administración Pública no cuenta con un término definido sino que atiende a la competencia y responsabilidad de quienes han de ejecutar el pago. Lo habitual es encontrar a gestores/as responsables que dan cuenta del trámite a la mayor brevedad posible pero, por desgracia, de un tiempo a esta parte se multiplican responsables que precisamente lo son por el cargo, en ningún caso por sus actos.
El empresariado ha de ser previsor, reservar beneficios de ejercicios anteriores para financiar de forma permanente ese desfase de tesorería que se produce de forma redundante por la naturaleza de su actividad. Lo asume con gusto, prevé financiación circulante cuidando y mimando sus relaciones con las entidades de crédito, financiación que asocia al desarrollo de sus servicios.
La cuenta es sencilla, supuestos unos gastos mensuales de 5.000 €, se multiplica por el número de meses de desfase entre el momento de cobro y el momento de pago. Cada mes de desfase supondría 5.000 euros. A más actividad, que es lo que beneficiaría a cualquier sociedad en su conjunto, más necesidad de circulante, más fondo de maniobra.
!Cuidado! Hasta aquí lo que deberíamos explicar a nuestro alumnado.
Sin embargo, el empresariado se encuentra con la irresponsabilidad de aquella Administración Pública que no atiende a la factura entregada, factura que suma a los anteriores anticipos el anticipo del pago de impuestos (devengo toca). Es el summum de la autoflagelación emprendedora (este giro podría ser del gran Pepe Rubianes).
Cuando concurre este aplazamiento injustificado el empresariado suma al fondo de maniobra de trabajo que ha dotado responsablemente y que circula como capital de trabajo las cuantías aplazadas injustificadamente por los gestores de lo público (resulta evidente que tienen poco de gestores y menos de responsables). En este caso las entidades de crédito no sirven como coartada.
Es entonces cuando la situación tiende a insostenible y cuando la úlcera se agranda exponencialmente al observar la propaganda de las Administraciones Públicas en relación a sus arrebatados esfuerzos por generar actividad económica y por crear empleo. Esta úlcera requiere ingreso hospitalario cuando se anuncia desde hace más de un año que se limita el período de pago a treinta días. Salvo que la Administración actúe de oficio en este sentido, el empresariado no puede denunciar a un cliente que, en ese caso, posiblemente nunca vuelva a contratarle.
Se trata de un claro caso de irresponsabilidad financiera y de incompetencia que merece una profunda reflexión , frenando el desarrollo y crecimiento de empresas que ejercen una actividad de forma responsable.
Absténgase el profesorado de explicar estos cuatro últimos párrafos al alumnado, aunque puede ser interesante para profundizar en el concepto de responsabilidad social. El real, no el de la propaganda.
Aderezo este post de un indudable carácter técnico, aunque salpicado de tintes reivindicativos, con una canción que podría cantarse a coro a modo de terapia. ¿Seguimos bailando?

















