Maestros y maestras: por amor al arte

El otro día mi hijo, en efervescencia adolescente y con el aturdimiento lógico y racional que provoca la eclosión hormonal de este momento vital, me comenta de vuelta a casa que uno de sus profesores le había mostrado fotografías de Chema Madoz.

Fotopoemario Sombrero. Chema Madoz

Fotopoemario Sombrero. Chema Madoz

Madoz es la bisociación creativa llevada al campo de una fotografía conceptual, muy lejos  del retoque digital y el énfasis idealizado de algunas fotografías actuales, más cerca de la poesía visual de mi admirado Joan Brossa.

Poema visual de Joan Brossa

Poema visual de Joan Brossa

Después hablaron de Genovés y su pintura figurativa, llena de gentes que buscan un destino o que huyen de una realidad

Disparate. Juan Genovés

Disparate. Juan Genovés

En otro centro, también público,  la pequeña Paula, inmersa en el segundo ciclo de primaria, aprende con fórmulas creativas los distintos continentes, además de preparar con esmero una noticia que emitirá por el micrófono que su maestro Don Ramón ha dispuesto a tal efecto.

Mientras, su padre siente aflorar las endorfinas ante la evaluación recibida por parte del profesorado que forma para el fomento de cultura emprendedora a lo largo y ancho de Andalucía.

Y miro a mi derecha, viendo a la masa del grabado Disparate de Genovés. Las personas en vista cenital parecen arremolinarse de forma centrífuga y centrípeta, como en danza maldita-bendita (a lo Pina Bausch) de una sarta de maestros y maestras que, infravalorados socialmente, parecen serlo por amor al arte.

 Será el efecto narcótico de las endorfinas.